Venciendo las resistencias iniciales a comenzar un Proyecto de Biblioteca

Por experiencia propia, de todo el trabajo que puede generar la reactivación o puesta en marcha de una biblioteca escolar, seguramente lo más tedioso consiste en catalogar y etiquetar los fondos. Normalmente se dan dos supuestos “terribles”, no tanto por su dificultad de ejecución como por la exigencia de tiempo que requieren. Supuesto terrible A: soy profesor/a tutor/a de mi grupo y necesito poner en marcha la biblioteca de aula. Supuesto terrible B: soy jefe de estudios o director/a y quiero impulsar una biblioteca de centro y me tengo que encargar yo o (en)cargárselo a otra persona.

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Ante esto, lo normal es que el primer impulso sea el de frustrarse o sencillamente rechazar esta tarea tan ingrata. Sin embargo, no tiene por qué ser algo frustrante; de hecho, puede convertirse en una labor colaborativa que implique positivamente a la comunidad educativa. Tan solo hay que ser un poco creativo, despojarse de algún que otro prejuicio y atreverse proponer ideas novedosas. A continuación te proponemos algunas maneras de aliviar el peso y la resistencia a activar tu biblioteca basadas en casos reales:

  • Organiza y cataloga tus fondos: lo primero, a nivel de centro hay que llegar a un acuerdo para ver cómo vamos a implementar el proyecto de biblioteca. ¿Va a ser un espacio común y único en el centro al que acudan todos los alumnos y profesores? ¿Organizaremos bibliotecas de aula por separado? ¿Implantamos un modelo mixto, con una biblioteca común y pequeñas bibliotecas de aula? Independientemente del modelo escogido (todos son válidos), es importante contar con un sistema unificado de catalogación y gestión de los préstamos y devoluciones. Esto nos permitirá tener etiquetados y mejor controlados los libros, ya que los fondos de cada biblioteca de aula o de la biblioteca de centro pueden variar o reubicarse curso tras curso.
  • Date tiempo. Hay que ser realista: activar una biblioteca es una labor más compleja cuanto más fondos tenga. No es factible iniciarla de una semana para otra. Hay que establecer un plan de acción sencillo pero eficaz, que divida el trabajo a realizar por fases: catalogación de fondos, etiquetado, organización del espacio y el mobiliario, colocación de los fondos y ambientación. Un trimestre entero es un plazo realista para crear y poner en funcionamiento algo que hasta ahora no existía.
  • Implica a tus compañeros: a lo mejor eres director/a o jefe de estudios y encima de eso tienes asignada la responsabilidad de activar el proyecto de biblioteca y posiblemente puedas llegar a tener pesadillas con estanterías de libros que se caen sobre ti. Respira y relájate. Si la biblioteca es algo de lo que va a disfrutar todo el centro es algo en lo que deberían colaborar todos los que se vayan a beneficiar de ella. Seguro que hay algún compañero/a que te puede echar una mano. También es posible dedicarle algún tiempo alguna tarde en la que haya que reunirse, o bien organizar una feliz velada de catalogación y etiquetado con música, snacks y dulces. Así la labor será más gratificante.
  • Implica a tus alumnos: “¿Pero cómo voy a hacer trabajar a mis alumnos?” Este es un pensamiento muy común, pero, ¿acaso no hacemos trabajar a los alumnos todos los días en clase, a veces con tareas rutinarias, repetitivas y aburridas? Piénsalo bien, el trabajo de catalogación o de etiquetado puede ser una magnífica manera de trabajar en grupo. Los alumnos van a aprender a trabajar sistemáticamente, siguiendo un método organizado; ejercitarán su concentración para no cometer errores y tendrán que dividirse entre ellos las tareas. Y si los alumnos son de secundaria, podrían ayudar a la digitalización, practicando su competencia digital. Por experiencia propia, puedo asegurar que hay alumnos a los que les encanta hacer este tipo de tareas, ya sea dedicándole un rato tras terminar su trabajo regular de clase o durante los recreos. Es más, a aquellos alumnos que más se impliquen en esta labor se les puede hacer un pequeño regalo en forma de libros de lectura, diccionarios, comics, libros ilustrados, etc.
  • Implica a los padres y madres: todos sabemos que hay padres, madres, abuelos o abuelas que pueden estar dispuestos a colaborar con nuestro centro. Tampoco hay que olvidar a las AMPAS. Tan solo necesitamos explicarles bien lo que se requiere de ellos y el objetivo que se persigue. Seguro que muchos se entusiasmarán con nuestro proyecto de biblioteca si sabemos comunicar adecuadamente sus beneficios, especialmente si queremos que tenga continuidad en casa y que los niños y los padres puedan interactuar entre ellos, algo para lo que PROYECTO BIBLIOTECA es una herramienta ideal.

Como ves, esta son algunas iniciativas que sin duda ayudarán a poner en marcha cualquier proyecto de biblioteca en prácticamente cualquier centro, ya que si una opción no nos vale, seguro que alguna otra o la combinación de varias funcionará. ¿Lo ves más factible ahora? De cualquier manera, coméntanos tus impresiones o tus ideas. Seguro que enriquecerán nuestras experiencias.

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